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OXIGENO ESCASO EN LA REGIÓN ICA.

Preocupante lo que viene ocurriendo en Chincha a consecuencia del Covid - 19.

Hildebrandt en sus trece
Reportaje
Luto en Chincha
CARLOS PORTUGAL
El más alto índice de letalidad del virus covid-19 está en el distrito chinchano de Grocio Prado: 22%.

Desde que empezó la pandemia, el profesor Jorge Wong Poicón (31) recoge balones de oxígeno vacíos en las casas de pacientes con covid-19 en Chincha, los lleva a recargar en Pisco, donde hace una cola de 8 horas, y luego los devuelve a los enfermos. En Chincha la tasa de letalidad del virus es del 15,4%. De terror.

Wong vive en Chincha Alta y es profesor de educación primaria en una escuela pública. La primera vez que compró oxígeno fue cuando el abuelo de su esposa se contagió con el virus de Wuhán. Como no encontró dónde adquirir oxígeno en Chincha tuvo que manejar 45 minutos hasta Pisco. El abuelo falleció y la abuela está grave en el hospital.

“En Chincha las personas se están muriendo por la falta de oxígeno. Muchas veces tampoco hay en Pisco y debo ir a Mala, que está a hora y media, o a Ica, que está a dos horas”, dice. El profesor cobra 30 soles por el “servicio”.  

El último martes, cuando volvía de Pisco, se le estropeó el carro y se quedó varado a 20 minutos de Chincha. Los familiares, desesperados, empezaron a llamarlo. Tuvo que pedirle a un amigo que recogiera los balones y los entregara. “Sé que si me demoro, los enfermos pueden morir. Al día me llaman 30 vecinos de Chincha que necesitan oxígeno. Sólo puedo atender a cuatro”, dice. 

Ingrid Rodríguez Tasayco (42) vive en Tambo de Mora (Chincha) y es una de las personas que necesita un balón diario para su padre. “Mi papá se está muriendo en casa”, dice. 

Su padre, un pescador de 76 años, lleva 20 días con los síntomas del coronavirus. El martes 23 su hija se organizó con un grupo de seis vecinos para ir juntos a buscar oxígeno al día siguiente. “Vamos a ir sin rumbo, a buscar. Para salvar a mi padre iré a donde sea necesario”, dice. El 20 de junio su madre falleció en el hospital San José de Chincha. “Mi papá nos pide llorando que no lo llevemos al hospital. Mi mamá tampoco quería que la lleváramos”, dice. 

 

MÉDICOS Y HOSPITALES

“La tasa de letalidad en la región Ica está entre el 6 y 7%, pero en Chincha es más del doble. Y hay distritos como Sunampe que tienen 21% de mortalidad y Grocio Prado, 22%. Es una tasa de letalidad que no se ha visto en otras partes del mundo”, dice el doctor Julio Torres Chang, decano del Colegio Médico de la región Ica.

El médico apunta que las principales causas de esa tasa se debe a la gravedad con la que los pacientes llegan al hospital y a la falta de médicos intensivistas en la provincia. Torres explica que en Chincha el 82% de pacientes que son entubados fallecen. “Aquí hay sólo un médico intensivista en el hospital del MINSA. Por falta de recursos se ha contratado médicos recién egresados, con poca experiencia”, añade.

En Chincha, de 2,193 contagiados oficiales, han fallecido 338, el 15,4%. El miércoles 24 de junio el Hospital San José del MINSA sólo tenía seis ventiladores mecánicos y todos estaban conectados a pacientes. Y en el hospital de EsSalud, según la Diresa, no hay siquiera un ventilador. 

SUNAMPE Y GROCIO PRADO

Martín Magallanes Quispe (28) trabaja con su padre recogiendo cuerpos en el distrito de Sunampe. Con 30 mil habitantes, es el segundo distrito con mayor población de Chincha.

“Da pena ir al hospital a recoger un cuerpo y encontrar a tu amigo, a tu vecino, en una bolsa plástica”, dice Magallanes. Este martes 23 de junio debe recoger cuatro cadáveres.

“Hace poco recogimos a una señora que murió por covid. La familia hizo el entierro y horas después murió el hijo, de 40 años”, dice Francisco Magallanes Jacobo (58), el padre de Martín. “Enterramos a nuestros vecinos. Hemos crecido con ellos. Aquí en Sunampe el virus ha pegado en todas las cuadras, en todos los caseríos. Fallecen en todos lados”, dice Francisco Magallanes. 

El alcalde de Sunampe, José Miguel Matías Rojas (35), perdió a su hermano, de 40 años, a dos primas y a un tío. “A diario mueren familias en Sunampe. Hoy ha fallecido uno de nuestros trabajadores de la municipalidad. Necesitamos ayuda”, dice el alcalde, que denuncia que la población no tiene acceso a medicinas.

En el distrito también falleció un miembro del “Equipo de Respuesta Rápida para Covid”, el laboratorista Mario Rojas León (64), que trabajaba en la posta de Sunampe. Hasta que se enfermó, Mario Rojas manejaba una ambulancia que recorría Sunampe y Grocio Prado. Su equipo trasladaba pacientes a los hospitales de Chincha. Rojas falleció en el hospital San José el pasado jueves 18.

“Necesitaba un ventilador. Estábamos coordinando su traslado a un hospital en Lima. Hicimos la gestión. Pero nos dijeron que trasladarlo era muy arriesgado porque la ambulancia no tenía ventilador portátil”, dice el administrador de la posta, Marín Aybar Valencia (39). 

El distrito de Grocio Prado tiene una tasa de letalidad de 22%. Allí viven 25 mil personas. La calle “El Carmen” del Barrio Saravia, donde habitan 30 familias, está sufriendo los estragos del virus.

“Aquí, en el barrio, ha golpeado con fuerza durante todo el mes. Uno ya no sabe de qué manera protegerse”, dice Jesús Saravia Marcos (43). Hace dos semanas su hermano falleció en casa. Y hace una semana, su padre murió en el Hospital San José. Tiene dos hermanos que aún están recuperándose.

“La mayoría de los vecinos del barrio somos de la misma familia. El fundador del barrio fue mi bisabuelo”, dice Jesús Saravia. Desde que empezó la pandemia, en la familia han muerto cinco primos. A dos casas de Jesús Saravia, el virus mató a dos hermanos.

 

EL CARMEN

A tres cuadras de la Plaza de Armas del distrito El Carmen está la casa del conocido violinista de música afroperuana Guillermo Marcos Santa Cruz (75). En una de las paredes de la vivienda hay un enorme retrato de Marcos con su violín.  

Marcos Santa Cruz empezó a tener fiebre y tos a finales de mayo. Tocó las puertas de dos clínicas privadas que se negaron a atenderlo y en otra le hicieron una prueba rápida que salió negativa y lo mandaron a casa después de nebulizarlo. Pero como los malestares se agudizaron, la familia lo llevó al Hospital San José, en Chincha. 

“Compartía habitación con otros cuatro sospechosos de tener el virus. Cuando logré entrar a verlo estaba sin oxígeno y con dificultad para respirar. Un día antes de morir me dijo que por la noche se ponía mal, que no había oxígeno y que lo llevara a casa”, dice su nuera, Ezmin Cueto. 

Guillermo Marcos Santa Cruz falleció el 4 junio como “sospechoso de covid-19”. “Todavía creo que está por aquí tocando su violín”, dice su hijo. Se llama Guillermo Marcos Ramos.

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